lunes, 15 de noviembre de 2010
PC portátil.
Siempre me gustaron las laptops, notebooks o como quiera que se llamen. A pesar de sus teclados comprimidos y de sus mouses táctiles y cienciaficcioneros, me parece divertido (si si, "divertido") poder abrir archivos de tu computadora en cualquier lado. Es un concepto medio ganso, pero lo tengo desde los 10 años, cuando mi mamá se compró una y me la prestaba para escribir boludeces en el word y jugar jueguitos.
A pesar de mi aprecio por estos objetos y de que la mayoría de los profesionales e incluso estudiantes de mi carrera tienen una (estudio diseño gráfico, por si no sabían), me dije que hasta que verdaderamente la necesitara, no iba a comprarme una. Es mucho dinero para algo que no sé para qué voy a usar. De más está aclarar que dinero para una notebook no tengo, pero como dice el amigo Kevin, "Soñar no cuesta nada".
Pero hoy, por una situación de lo más pava, me hubiese gustado tener una. Las últimas tres noches, a la hora de dormir ya envuelta en el acolchado y control remoto en la mano, me agarró la inspiración de cosas para escribir y me dije que qué bueno, que al fin iba a poder escribir algo en el blog que tenía abandonado. El problema es que escribir en papel, cuando tengo esos arranques de "inspiración" (es muy cursi llamarlo así, pero no se me ocurre otra manera) me lleva más tiempo y la mano va muy lenta con respecto al pensamiento. Y la verdad es que, levantarme, prender la computadora y sentarme a escribir, no era un panorama muy favorable para mis ánimos.
Así que no escribí.
Recién me acabo de sentar acá y me encontré sin poder largar ninguna de las ideas que había tenido. Y me dio bronca. Y caí en la estupidez de decir: "Si tuviera una portátil...". Pero la realidad, ahora a la finalización de este post, me encuentro escribiendo. Por lo tanto seguiré a la espera de esa ficticia necesidad de uno de esos adminículos, aunque sus preciosas cubiertas estampadas me guiñen los ojos desde las vidrieras y los catálogos.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Este clima de locos
martes, 2 de noviembre de 2010
El primer asado
viernes, 22 de octubre de 2010
Señora...
lunes, 4 de octubre de 2010
Me molesta...
martes, 28 de septiembre de 2010
Como no sé qué escribir...
jueves, 16 de septiembre de 2010
¿Y de qué escribo?
viernes, 3 de septiembre de 2010
En las sierras...
Tanta belleza...
miércoles, 1 de septiembre de 2010
martes, 31 de agosto de 2010
Vísperas.
jueves, 26 de agosto de 2010
Despertador.
martes, 24 de agosto de 2010
Días hermosos...
lunes, 23 de agosto de 2010
¡Grande Willy!
"Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado...
Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas...
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma... Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.
Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida, y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.
Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía.
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuando será la ultima vez que las veamos.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodean tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.
Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.
Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve...
Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias... Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.
Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.
Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben como demostrarlo...
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.
Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.
Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla."
William Shakespeare
jueves, 19 de agosto de 2010
Llegó el jueves...
martes, 17 de agosto de 2010
Aguitaaaaaaaaa...
sábado, 14 de agosto de 2010
De esos días...
miércoles, 11 de agosto de 2010
¡MALHUMOR!
lunes, 9 de agosto de 2010
viernes, 6 de agosto de 2010
Un día radical.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Princecitas macabras.

viernes, 30 de julio de 2010
Pobreaburrida reportándose.
lunes, 19 de julio de 2010
Sorpresas.
jueves, 15 de julio de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
7:34
miércoles, 23 de junio de 2010
De barrios y pantuflas.
sábado, 19 de junio de 2010
Hoja en blanco...
jueves, 17 de junio de 2010
Dudas...
martes, 15 de junio de 2010
Che...
domingo, 6 de junio de 2010
Embelleciendo.
miércoles, 2 de junio de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
El chicle es para las chicas.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Un pucho y voy...
miércoles, 19 de mayo de 2010
Mi celular y yo.
viernes, 14 de mayo de 2010
Mimamámemima.

miércoles, 12 de mayo de 2010
Mi gata.
miércoles, 28 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Retribuciones
Debido a que siempre tuve lo que quise, mis padres se encargaron (hoy lo veo claramente) de educarme en el simple pero olvidado arte del agradecimiento. Debo reconocer que de chica y, particularmente, de adolescente, me molestaba bastante que mi mamá me persiguiera a la voz de "Llamá a la abuela para agradecerle", "¿Le dijiste gracias a la tía, que te trajo hasta acá?". Consideraba seriamente que mi madre me creía estúpida, bastante antisocial e insensible. Con el tiempo me di cuenta que si bien yo sentía ese agradecimiento dentro mío, no lo expresaba de manera tal que la otra persona pudiera comprender que estaba agradecida. Peor aún, en algunos casos pasaba por una completa desagradecida.
Por eso, cada tanto (aunque a veces sea cada MUCHO tanto) hago una retribución. Una pequeña devolución. Un regalo. No tiene que ser algo gigantesco y, en la mayoría de los casos no tiene comparativo con la acción inicial. Quizás te cocino una cena porque me viniste a visitar una tarde. Quizás te regalo mi mejor sonrisa porque encontraste esa lapicera que estaba buscando. Quizás te invite a tomar unos mates porque siempre me pasás los apuntes de la facultad. Quizás te regale una muñeca de papel, porque una vez me regalaste un libro. Quizás te haga un dibujo sólo porque supiste regalarme una sonrisa a mí...
Lo cierto que para mí, el momento de la retribución, es un momento casi solemne. Un agradecimiento simbólico (o no tanto). Una forma de decir "acá estoy para vos". Retribución es una recompensa o el pago de algo... Yo no sé si mi moneda alcanza, pero es la que tengo y no tengo ningún problema en dártela.
Así que si algún día te alcanzo una película, te compro un regalito o un atado de puchos, no creas que me siento "en deuda" con vos. No creas que lo hago porque hay que hacerlo. No creas que lo hago para quedar bien. Es mi manera de decir "me importás", "te quiero", "me hacés reír", "me traés buena onda" o simplemente, desde lo más profundo, "gracias".
martes, 30 de marzo de 2010
Risa.
lunes, 22 de marzo de 2010
Ácida
Me pongo ácida no porque haga comentarios sarcásticos rozando el humor negro. Me pongo ácida porque todo lo miro con el rictus generado por el jugo de limón. Todo me genera esa... Cara. Esa desconfianza. Todo es tan malo como supuse que iba a ser. Todas las excusas son berretas, ninguna alcanza a cubrir por completo la falta. Todo es una falta. Todo falta. No hay suficiente azúcar para el mate, no hace suficiente calor, no hay suficiente buena música para escuchar. Internet no es lo suficiéntemente rápido. La comida no está suficiéntemente caliente. El baño no está suficiéntemente limpio.
Lo bueno es que, con respecto a otros malhumores, es un malhumor menos agresivo para la otra persona. Es un malhumor interno. Ni le lloro, ni le grito, ni le miro con cara de odio visceral. No pego ni enloquezco en la vía pública. Solo vivo. Camino callada, hago pocos comentarios. Trabajo sola. O no trabajo y no me preocupo en ocultárselo a la gente.
Es verdad que no soy una persona con mucha paciencia, pero cuando estoy ácida no parece importarme. No necesito paciencia cuando no me interesa nada de lo que digan. Yo sólo camino, tranquila y con el ceño fruncido. Probablemente con un pucho en la mano, para matar el vicio.
Tajante. Eso. Como el limón que te abre a la mitad la herida de la comisura de la boca. Como el ácido que corta metales. Tajante como esos silencios que no sabemos cómo se generan y mucho menos cuándo van a terminar.
Así que no me hablen, no me expliquen. No me digan nada. Sepan que existen muchas posibilidades de que nada de lo que me digan hoy pueda yo entenderlo con su intención original. De todas maneras, sepan también, que mañana va a ser otro día y absolutamente nada de lo que suceda hoy va a dejar mella alguna en mi ser. Estoy ácida. Disculpe las molestias, estamos trabajando para usted.
lunes, 15 de marzo de 2010
A veces me asusta...
Paciencia
* Esta semana, antes del viernes, tenemos que armar al menos dos ejemplares del libro que estamos creando con mi hermana por propiedad transitiva.
* Tengo que editar dos videos de fotos para el cumpleaños de mi tía y un video más de índole "cómica" que incluiría videos de actores de hollywood siendo entrevistados, dándose el carácter cómico mediante el falso subtitulado de la entrevista... (De más está aclarar tengo un nivel bastante básico del Corel Video Studio... Único programa de edición de video que logré que funcionara bien en mi máquina).
*Además, hay dos temas referentes a mi casa que tengo que resolver en breves para poder vivir plenamente y terminar con el fantasma de la mudanza interminable: comprar un tendedero para la ropa y, de una vez por todas, poner las cortinas para poder andar en bombacha por mi casa sin que el tipo que está en las oficinas de en frente se me quede mirando con cara de psicótico.
De todas maneras, además de todo lo que TENGO que hacer (y con esto que no se malentienda, son cosas que también QUIERO hacer), a las maravillosas clases de inglés que estoy tomando una vez por semana, se suma hoy una actividad que tanto pero tanto placer me causa: las clases de teatro. Se me dibuja la sonrisa de sólo decirlo.
El viernes vinieron los amigos a la casa a disfrutar de unos ricos fernecitos y, entre mis amigos, estaba mi profesor de teatro. Charlando sobre este año en el taller me empezó a contar cosas que me generaban un miedo terrible al mismo tiempo que un entusiasmo descomunal... Y eso es una de las cosas que más me gustan del teatro: esa adrenalina de la dicotomía entre esconderte en un rincón y hablar bien bajito o salir al escenario y llevarte por delante a quien se te cruce.
jueves, 11 de marzo de 2010
Collage
martes, 9 de marzo de 2010
Indulgente:
lunes, 8 de marzo de 2010
Fotos
Teniendo escáner en casa y estando, básicamente, encargada de eso, voy a ver si no me apropio de algunas para jugar un poco... Mi abuela, siempre una fuente de inspiración.
A ver qué pasa...
viernes, 5 de marzo de 2010
Una lavada de cara.
Así que es hora de una lavada de cara, con agua bien fría. Vaciar de lo innecesario y llenar de lo... ¿Inspirador? No sé si por cambiar dos bobadas en este coso voy a escribir más, o voy a diseñar más o voy a empezar a dibujar... Pero qué se yo... Con probar no pierdo nada, ¿no?
miércoles, 3 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
Si si, soy yo...
Hay en la cocina un aproximado de ocho mates. Cuando comencé a trabajar me di cuenta que todos los mates salvo uno, el de mi tía (si si, soy yo la que trabaja en una empresa familiar), pertenecían todos a un mismo "juego" o "línea" de mates. Luego me enteré que todo comenzó algún tiempo atrás en la Isla del Sol cuando una compañera le había hecho un mate personalizado a uno de los empleados (del cual todos creemos y prácticamente sabemos, que está enamorada) con una leyenda alusiva a su persona. Para "evitar sospechas", le hizo otro mate presonalizado al hermano del susodicho. Y eventualmente, para "no quedar mal" todos los empleados y jefes tuvieron su mate personalizado. Cuando yo llegué, mi mamá se había ido del trabajo así que ocupé su lugar... Del mate, claro.
El tema es que hay ocho mates, ocho termos pero siete bombillas. Todos saben qué bombilla corresponde a cada mate... Si si, soy yo la que no sabe. Debo reconocer que cuando voy a prepararme el mate, cierro los ojos y agarro al tuntún una bombilla y me la llevo. En realidad no suele haber mucho problema, siempre y cuando no agarre la de mi tía, como me pasó hoy.
Vino Claudia, y antes de que sin ningún tipo de decoro quitara la bombilla de mi mate, yo ya sabía (aunque por mera intuición) y le dije "Si si, soy yo la que tiene la bombilla de mi tía". Y Claudia sin piedad arrancó la bombilla con una sonrisa: "¿Ves? Esta que tiene la punta redonda, es de tu tía". Y se la llevó.
Y ahora, tengo un mate siy bombilla, viejo de cebadas y que dice "Para la preferida del medio". ¿La del medio de qué? Si si, soy yo la que debería fijarse antes de agarrar la bombilla equivocada... ¡Pero mirá qué leche! ¡De las siete bombillas, justo agarrar la de mi tía!
martes, 23 de febrero de 2010
Me enferma...
domingo, 21 de febrero de 2010
Disfrutando del nuevo hogar
jueves, 18 de febrero de 2010
¿A veces me pregunto...
Puedo aliviarlos: no, no pienso dedicarme a la escritura. Escribo para no hablar tanto... O para hablar un poco más.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Mea culpa
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Hace 2 años, en unas sesiones de reiki, logré definir que sentía culpa y que era adicta a ella. ¡Es verdad! Soy una verdadera culpainómana. Es como... Un masoquismo psicológico. "Perdón" zassss! Un latigazo... "Perdón" zasssss otro latigazo.
Y un día, entre latigazo y latigazo... Me di cuenta que me estaba flagelando por culpas... No sé si decir ajenas, no quiéro echárselas en cara a nadie, pero estoy segura que no eran mías. Y empecé a preguntarme el por qué de esas culpas... Una gran parte, claro que sí, por acostumbramiento. A quienes les interese la física cuántica etc etc etc entenderán el concepto de adicción de otra manera. Esa adicción a un sentimiento, que puede tranquilamente darse por acostumbramiento, genera un sentimiento que a su vez afecta nuestro entorno: nosotros hacemos nuestra propia realidad. El circuito es simple: estoy acostumbrada a sentirme culpable, necesito sentirme culpable, genero situaciones o las transformo para sentirme culpable, consumo culpabilidad, aumenta el umbral de culpabilidad para poder sentirme satisfecha, necesito reconfigurar mi entorno para conseguir más culpabilidad and so on, and so on...
Pero... ¿qué pasa si digo basta?
El caos, claro. Como en una fila de gente que va caminando por la calle: cuando tropieza el primero se va todo el resto a la mierda y agarrate Catalina cuando tengas que explicarles a todos que se cayeron porque decidiste "Basta".
Decir basta implica, más que seguridad o coraje, mucha espalda para bancarse la fila india chocando contra uno. Es de repente darse vuelta y decirle a los ocupantes de la fila (adicciones, necesidades, entornos, energías, reconfiguraciones, mecanismos): "¡Váyanse a la reputa madre que los parió!" sin en más mínimo decoro.
Yo, a decir verdad, todavía no pude hacer el parate final, todavía no pude. Pero de a poco hago pequeñas paradas sorpresivas para sacudir todo cuando creo que los viajeros están volviendo a acomodarse en su lugar. Para que molestándolos un poco dejen de molestarme a mí. Y, a decir verdad, tuve suerte: hay un par que ya se bajaron.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Una semana de mierda.
A veces una semana de mierda son cuatro días con dolor de cabeza, a veces son al menos dos comidas quemadas. Otras veces es la llegada de una duda que creímos que había sido disuelta. Incluso puede depender netamente de tu trabajo. Una semana de mierda es un huésped no invitado que viene a quedarse cuanto, como y donde quiere.
Hoy termina una semana de mierda en el trabajo. Hoy cierra una semana realmente pedorra. Este es un caso de esos en que tu vida personal está intacta, tu cuerpo se siente bien y te divertís muchísimo con tus compañeros de trabajo pero, en sí misma, la semana laboral es una tremenda cagada. Paso un pequeño parte de la susodicha:
Lunes
Llegué a la oficina, para variar, completamente dormida. De manera automática me acomodé en el escritorio, prendí la computadora y empiecé a sentir algo en los brazos... Cuando miro para ver que estaba pasando descubro una pequeña hormiguita colorada subiendo muy pancha hasta mi hombro. Automáticamente me despabilé sólo para ver que en realidad el escritorio estba lleno de sus amiguitas, así como también los de mis copañeras. ¿Solución? Dosis insalubres de Raid. El mismo día, vino el electricista para solucionar un problema que estábamos teniendo desde la semana anterior que son las bajas de tensión. "Chicos, hoy viene el electricista a arreglar la luz, así que va a cortarla una vez durante 15 minutos". Ni una vez ni 15 minutos. Si bien el que no haya luz significa que estamos básicamente al pedo, significa también que se nos acumula trabajo que luego vamos a tener que resolver simultáneamente con otros.
Martes
El día arrancó normal, sin ningún acontecimiento extraño. Todo funcionaba de maravillas cuando se produjo un nuevo corte de luz. Estábamos sorprendidos, ya que el día anterior había venido el electricista para solucionar exactamente eso. De todas maneras, nadie se quejó mucho. Salimos a fumar un pucho, felices de tener un poco de tiempo al pedo. En ese mismísimo instante fue que descubrimos que la electricidad de la fase a la cual están conectadas las computadoras había regresado a funcionar. Fue así que terminamos trabajando a oscuras y sin aire acondicionado. Para agregarme molestias (chinchuda como soy) pobreaburrida era la única que, para la altura del corte de luz, no había almorzado. Acción que nunca llegué a concretar porque, obviamente, todo lo que había para comer estaba congelado y el microondas no tenía cómo andar (para los que se hagan los vivos y se pregunten por qué no usé el horno, aclaro que el mismo funciona para el reverendo ojete).
Miércoles
El miércoles llegamos todos con la cola entre las patas, abanicos en mano y bien fresquitos, completamente predispuestos a soportar los caprichosos vaivenes del suministro energético pero no. No se cortó la luz en toda la mañana. Lo que se cortó fue internet. Todo el reputísimo día internet fue y volvió a su pedorro antojo, cortando las comunicaciones, cerrando el msn, arruinando autorizaciones y, básicamente, haciéndonos perder el miserable, pegajoso y fastidioso tiempo que teníamos. (De hecho, comencé a escribir este post ese día pero, como internet me fastidió impunemente, abandoné la tarea para el día siguiente). Finalmente a la tarde se cortó la luz pero, esta vez sólo la fase de las computadoras, así que pudimos comer en paz y también podríamos haber charlado en los escritorios de no haber sido por las reputísimas hormigas que volvieron aparecer.
LA REPUTÍSIMA MADREEEEEE!!!! (En breves explico el exabrupto)
Jueves
El jueves, sinceramente, ya no sabíamos que mierda esperar. Si fuese por los empleados, que se hundiera la puta oficina en un pozo y que nunca pero nunca más volviéramos a salir de allí. Obviamente se cortó la luz reiteradas veces, primero la fase de las computadoras, después la fase del aire acondicionado, algún que otro empleado quedó cagando a oscuras en el baño que no tiene ventana... Finalmente se produjo el corte final en que, visto y considerando que no podíamos hacer nada de nuestros trabajos, nos solidarizamos con nuestra compañera y nos pusimos todos juntos a emprolijar, ordenar y archivar un aproximado de 250 planillas de socios. De más está aclarar que el calor era insoportable y que tuvimos que refrescarnos con un abanico que nos pasábamos de mano en mano. Ese mismo día le hicimos un pequeño ágape de despedida a una ahora-ex-compañera y, completamente transpirados y descompensados, nos reunimos en una oficina de dos por dos a comer sánguches de miga derretidos y a empedarnos rápidamente con fresita.
Viernes
Para esta altura, debo reconocer que ya estábamos esperando el corte de luz. Era algo que nos parecía natural, normal, aceptable. Obviamente hubo un solo corte de luz y fue en el momento en que estaba escribiendo este post (de ahí el exabrupto presentado unas cuantas líneas arriba). Vale aclarar que intenté escribir cada día desde el Miércoles y siempre me interrumpió un corte de luz. La calidad del mismo se ve entonces comprometida por la fragmentación.
La realidad es que hoy, Lunes 15 de Febrero, la semana de mierda es un punto en la lejanía. Leo y releo el post para corregirlo y no entiendo por qué me afectó tanto. A veces no sabemos muy bien qué es lo que nos afecta de una semana de mierda y, en muchos de esos casos, la semana se encarga de tapar o postergar ciertos pensamientos a los cuales no queremos dedicarles tiempo. Lo importante es saber y recordar que siempre, pero siempre, habrá algo o alguien que le dé un fin a esa semana de mierda. Ya sea el viernes, ya sea el domingo, el próximo lunes o un mismísimo miércoles. ¡Arriba los corazones! No hay semana de mierda que pueda con nosotros.
domingo, 7 de febrero de 2010
Mi amigo el tampón.
viernes, 5 de febrero de 2010
Indecisa.
Idea: WC.
Versión: Guaranga.
Genial.
EL EPISODIO DEL WC: el dedo acusador.
Hay algo que sucede prácticamente en todos lados pero que causa mayores estragos en el ámbito laboral. ¿Por qué? Porque en el ámbito laboral no hay tanta confianza. Me refiero a la clásica situación del Tereso inesperado.
¿A quién no le sucedió que entró a un baño público y se encontró con un sorete flotando en el inodoro como pez en el agua? ¿Qué se hace en esa situación? O se cambia de baño o se tira la cadena. ¿Qué se hace cuando se entra al baño de la casa de una amiga y nos encontramos con la misma situación? Tiramos la cadena, desodorante de ambientes para que no piensen que fuimos nosotros y, a lo sumo, si existe una real necesidad de contarlo, se lo comentamos a nuestra amiga, aunque no sirva de nada. Pero estamos de acuerdo que en la mayoría de los casos, tiramos la cadena.
Pero en el trabajo... En el trabajo es más complicado. Si bien tiramos la cadena, comentarlo implica la posibilidad de ofender al jefe o a nuestro compañero que ceba los mejores mates. Comentarlo puede delatar al único que dice que no caga. Comentarlo puede desatar una inquisición en la que todos acusan a todos con tal de librarse del sorete huérfano que los llama desde el baño.
Por eso NUNCA voy a entender la reacción de mi compañera de trabajo que, divina ella, la adoro, pero wow a su poder de resolución. Voy a sustituir su nombre por el de Rita porque... No hay necesidad de deschavar a nadie.
Rita: (volviendo del baño al cual dijo que iba a ir 30 segundos atrás) Ehm....
Pobreaburrida: ¿Qué pasa Rita?
Rita: Ehm.......
Pobreaburrida: ¿Rita?
Rita: Hay un regalo...
Pobreaburrida: ¿Un regalo?
Rita: (completamente paralizada) Un regalo... en el... no se fue... a alguien... en el inodoro... no anda...
Pobreaburrida: Claro, no anda bien en el inodoro. Cuando terminás de apretar el boton chequeá que la sopapa...
Rita: No... Ehm...
Pobreaburrida: (comprendiendo, al fin, a la paralizada rita) ¡Aaaahhh! ¿Hay caca en el baño? ¡Apretá el botón!
Rita: Ehhhhhh.... Maríaaaa.... (y se retiró a hablar con María).
Querida Rita:
1) ¿Taaaaaaaaaan terrible era ese sorete que no pudiste atinar a apretar el botón del inodoro?
2) En el caso de que hayas "tirado la cadena" y el tanque haya estado vacío por el desperfecto que sufre el inodoro, ¿taaaaaaaaaaan horrible era ese tereso que no pudiste esperar cinco minutos a que cargara la mochila?
3) ¿Qué fue lo que te generó el shock emocional? ¿El sorete en sí? ¿Su olor? ¿La idea de que podía pertenecer a nuestra jefa?
4) ¿Para qué mierda viniste a balbucearnos sobre el sorete? ¿Querías que te ayudáramos? ¿Querías descubrir al culpable?
5) Independientemente de quién haya sido: ¿de qué carajo te sirve venir a indagar? ¿Realmente creés que alguien va a decirte "Perdón Rita, fui yo"?
Obviamente YO fui quien se levantó de su escritorio (un poco resignada, claro) y fui al baño a cargar la mochila del inodoro para encontrarme con una pequeña y tristísima caquita flotando alegremente en el agua estancada. Apreté el botón y soretín siguió su camino al más allá del mundo de las cloacas. Y ese fue el fin de la historia.
Hay cosas que no comprendo. Yo entiendo que cagar nos da pudor en amplios espectros, a mi también me pasa. No digo que tengamos que andar cagando por doquier, tirarnos pedos en la cara de nuestros padres y ventilando nuestros excrementos por la calle siete. Pero che, era un soretito en el inodoro, no una bosteada sobre tu carpeta control del Banco Provincia.
miércoles, 3 de febrero de 2010
jueves, 14 de enero de 2010
Tres meses después...

... no me produce remordimientos no haber escrito todo este tiempo.
... estoy por irme de vacaciones con miamor y mis amigas.
... tengo el pelo corto. Me lo quiero cortar un poco más.
... estoy escuchando a la Mala en el trabajo.
... acaba de entrar a la oficina mi compañero de trabajo cantando una versión cumbiera de "El Oso"
... sí sí, cumbiera.
... tengo la sensasión de que este es un post insulso.
... me parece también que es un post d
... veo fotos de mis compañeras de la primaria y, si bien hay excepciones, me parece que están todas buenísimas y son todas bastante pelotudas.
... (Hay como 4 que fueron madres a los 21).
... no tengo obra social.
... ordené el escritorio. Todavía está desordenado.
... quiero irme a mi casa, pero tampoco me está matando estar acá.