miércoles, 15 de febrero de 2012

Pequeñas aventuras cotidianas

Contado en algunos extensos estados de Facebook.

21:15
Hizo corto el enchufe del dvd y se me corto la luz. Desenchufe todo y fui a hacer el ritual de volver a subir la térmica y esas cosas. Pero cuando abrí la caja, ¡oh, sorpresa! Ninguna de las perillas había saltado. Probé todas las combinaciones posibles de subidas y bajadas y nada cambiaba hasta que me enteré, conversación de por medio con mi madre, que en muchos edificios hay una segunda térmica para cada departamento en el SUBSUELO, al cual no tengo acceso hasta mañana a las 8. Espero que sea eso, porque si no, tengo el presentimiento de que la visita del electricista me va a salir bastaaaaante cara.

21:21
Yyyyyy... Se me acaba de morir la linterna... Que fantástico!

21:42
¡La historia continúa! Luego de prepararme el bolso para irme a dormir a lo de mi mamá (sé que algunos pueden llegar a pensar que soy una exagerada: mi pieza sin ventilador es un infierno, lo juro... Y hoy, abrir el ventanal no ayuda) se me despertó una luz en la mente "Ey... Este edificio tiene cochera. La cochera está en el subsuelo. La cochera está abierta desde adentro del eldificio todo el día ERGO ¡el subsuelo está abierto!" Por lo que, aventurera, me fui al subsuelo a buscar mi térmica. Creo que nunca había bajado pero igual encontré el cuartito. Tanta caja eléctrica y botones con luces me asustó por lo que me resigné a ir mañana con el electricista.

21:46hs
Justo cuando me estaba por ir (y, luego sabrán por qué, si esta persona no hubiese aparecido hubiese sido otra historia bastante interesante) apareció Cecilia, mi vecina divina que me alquila la cochera y me miró un poco sorprendida porque no entendía qué hacía yo ahí, toda sudada (a esta altura, entre los nervios y el calor, ya era un desastre) y le conté lo que me había pasado. Gracias a la energía divina me dijo: "Ah! Sí, vení, a mí ya me pasó lo mismo" y entramos en el cuartito nuevamente y me mostró dónde estaban las térmicas de los departamentos. La subimos y nos dirigimos a tomar el ascensor.

21:48
Cuando estábamos frente a la puerta, toqué el botón pero la luz no se prendía y me dijo "Ah, no, ahora el ascensor se activa can la llave" y ante mi cara de "no tengo idea de qué me estás hablando" me preguntó "¿No tenés llave?" y negué con la cabeza. "Ay nena!" me dijo "si no hubiese venido ¡te hubieses quedado encerrada en la cochera! ¡Necesitás la llave para subir al ascensor!" "¿Y la escalera?" "No, no ves, también la cerraron con llave".

21:52
Me imagino, en un futuro que podría haber sido real con tanta facilidad, sentada en la reja de la cochera que da a la calle, hablando con mi mamá sobre lo que me estaba sucediendo (probablemente pidiéndole el teléfono de Cecilia que, por alguna razón, no tengo agendado en el celular), sudada, en minifalda, remera y ojotas, despeinada por los nervios, esperando, como animal en cautiverio, a algún vecino que entrara o saliera con su auto, para salir a la vereda y automáticamente volver a entrar por la reja del edificio ante su mirada anonadada.

21:52
Estuve tan cerca....

2 comentarios:

Niño Gusano dijo...

En el fondo, disfruta uno cuando le pasan esas cosas.

Un Simple Blog dijo...

Para la autobiografia viene bien.