Muchas cosas de la tecnología me gustan. Corrijo: muchas cosas de la tecnología INNECESARIAS PARA MI VIDA me gustan. De ahí a que esté dispuesta a pagarlas, es otra cosa.
Siempre me gustaron las laptops, notebooks o como quiera que se llamen. A pesar de sus teclados comprimidos y de sus mouses táctiles y cienciaficcioneros, me parece divertido (si si, "divertido") poder abrir archivos de tu computadora en cualquier lado. Es un concepto medio ganso, pero lo tengo desde los 10 años, cuando mi mamá se compró una y me la prestaba para escribir boludeces en el word y jugar jueguitos.
A pesar de mi aprecio por estos objetos y de que la mayoría de los profesionales e incluso estudiantes de mi carrera tienen una (estudio diseño gráfico, por si no sabían), me dije que hasta que verdaderamente la necesitara, no iba a comprarme una. Es mucho dinero para algo que no sé para qué voy a usar. De más está aclarar que dinero para una notebook no tengo, pero como dice el amigo Kevin, "Soñar no cuesta nada".
Pero hoy, por una situación de lo más pava, me hubiese gustado tener una. Las últimas tres noches, a la hora de dormir ya envuelta en el acolchado y control remoto en la mano, me agarró la inspiración de cosas para escribir y me dije que qué bueno, que al fin iba a poder escribir algo en el blog que tenía abandonado. El problema es que escribir en papel, cuando tengo esos arranques de "inspiración" (es muy cursi llamarlo así, pero no se me ocurre otra manera) me lleva más tiempo y la mano va muy lenta con respecto al pensamiento. Y la verdad es que, levantarme, prender la computadora y sentarme a escribir, no era un panorama muy favorable para mis ánimos.
Así que no escribí.
Recién me acabo de sentar acá y me encontré sin poder largar ninguna de las ideas que había tenido. Y me dio bronca. Y caí en la estupidez de decir: "Si tuviera una portátil...". Pero la realidad, ahora a la finalización de este post, me encuentro escribiendo. Por lo tanto seguiré a la espera de esa ficticia necesidad de uno de esos adminículos, aunque sus preciosas cubiertas estampadas me guiñen los ojos desde las vidrieras y los catálogos.
lunes, 15 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
Este clima de locos
Ayer me cagué de calor... Hoy está bastante fresco... ¿Qué se supone que es esto?
(Si, realmente estoy escribiendo por escribir algo...)
martes, 2 de noviembre de 2010
El primer asado
Aunque usted no lo crea, pobreaburrida ha hecho su primer asado. Es verdad, no lo hizo sola. Es verdad, usó alcohol para prender el fuego. Es verdad, con mi co-asadora creíamos que estaba todo hecho, hasta que vino la tercera a cortar el vacío para darnos cuenta que estaba crudo.
Pero qué va. Se comió, salió rico.
Y si el asado no va, los morrones a la parrilla me salen fantásticos.
viernes, 22 de octubre de 2010
Señora...
Entiendo ciertos formalismos. No estoy de acuerdo, no los comparto, pero digamos que en cierta forma los soporto. Hay ciertas cosas que una no va a cambiar. Saludar a cuanta madre conozcamos en el día de la madre es un formalismo que no comparto, pero lo soporto. El día de la madre es para festejar a la madre propia y, en algunos casos, también a las abuelas. Tías... Puedo llegar a mandar un mensaje. Pero hasta ahí. Hay que cumplir el formalismo, pero tampoco caer en el vicio.
Llamar para pedir algo por teléfono, me crispa un poco los nervios. No porque me moleste pedir cosas por teléfono, no porque me alteren los malos entendidos de pedidos sino por la pequeña comezón del cierre de la conversación a la voz de: "Muchas gracias señora, ya se lo envíamos".
Señora. Señora. Veintitrés años y ya soy "señora". Entiendo y acepto este trato por teléfono, reconozco que el vendedor no me está viendo la cara y que mi voz puede sonar mucho más grave que la mayoría de las veintitantas que hay dando vueltas.
Ahora, que una gila de Burguer King, que claramente tiene seis años más que yo, me entregue mi pedido y me diga "Acá tiene, que lo disfrute", cuando claramente me está viendo en la puerta de mi casa, en musculosa, pantalón de pijama rosa con lechuzas, y claramente puede advertir que NO soy una señora, me indigna.
Señora las pelotas. Señora decile a la amiga de tu mamá cuando la saludes para el día de la madre.
lunes, 4 de octubre de 2010
Me molesta...
...la gente que dice "Setiembre". No, no y no. SePtiembre, por favor, pronuncien la P.
El caso opuesto es la gente que dice psicoanálisis pronunciando la P. Seguro que son los mismos que dicen "setiembre"...
Por favor: cambien la P de palabra. Pobreaburrida se los agradece.
martes, 28 de septiembre de 2010
Como no sé qué escribir...
... pongo algo que escribí hace ya... Siete u ocho años. Delirios adolescentes, pequeños relatos, pequeñas imágenes... Es lo que hay.
Me encontraste en 9 y 45. Yo caminaba aburrida como suelo hacer los lunes, porque nunca tengo nada que hacer. Hacía frío y yo llevaba mi saco negro. Ese que yo adoro. Andaba despreocupada cuando de repente te detuviste frente a mí y me agarraste del brazo para apartarme a un costado. Y empezaste a hablar. Empezaste a hablar las palabras más dulces que nunca había escuchado. Me pediste perdón. Me dijiste que yo ya sabía cómo eras cuando te levantabas demasiado temprano. Quise hablar pero no me dejaste. Explicaste que necesitabas hablar, que necesitabas decirme demasiadas cosas. Me dijiste que planeabas llamarme por teléfono esa noche pero que ahora que me habías encontrado habías decidido decírmelo en la cara. ¡Si sólo me hubieras dejado hablar en algún momento, las cosas para vos hubieran sido mucho más simples! Pero no, seguiste hablando sin darte cuenta que yo tenía algo urgente por decirte. Me dijiste que no habías querido tratarme así de mal. Te justificaste diciendo que te dolía la cabeza, que habías tenido un mal día. Seguiste así y no me dejabas hablar. Te tenía que decir algo muy importante. Hablaste otros veinte minutos en los cuáles yo no sabía qué cuernos hacer hasta que de repente se me dio la oportunidad cuando me preguntaste “¿Me entendés?”. Y yo, poniendo la mejor cara te dije lo que vos no me dejabas decirte por tu desesperación: “Te entiendo, pero... Flaco, nosotros no nos conocemos”.
jueves, 16 de septiembre de 2010
¿Y de qué escribo?
La verdad es que no estuve entrando... Porque no se me ocurre qué escribir. No se me ocurren episodios graciosos, ni una reseña sobre mi viaje a Tandil... Lo único que puedo contar por ahora es que leí "Crepúsculo", el libro de los vampiros adolescentes. No es una joya literaria, lo admito, pero me lo leí en poquísimos días como una vampiresa sedienta y en tres días me ví las tres películas... Lo que puede hacer un best seller, pobreaburrida se los demuestra.
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