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viernes, 28 de octubre de 2011

El comentario pelotudo.

La gente tiende a hacer comentarios pelotudos. Bueno, "la gente", no metamos a todos en la misma bolsa: mucha gente tiende a hacer comentarios pelotudos. ¿Por qué? No lo sabré jamás... Los hay de todos los tamaños, colores, gustos y categorías.

Algunos se han convertido en pelotudeces clásicas, como es el caso del harto estúpido y conocido (y supuestamente justificativo) "Yo no tengo nada contra los gays, mirá que tengo un amigo que es gay" (puede suplantarse el término "gay" con cualquier otro que se halle, al menos en una vez, en medio de una discusión sobre discriminación). Existen también los comentarios que desarrollan su cualidad de pelotudos a través del hecho de que constituyen una mentira evidente. Tal es el caso de la vendedora de un local de ropa, que te abre la cortina del probador y te grita "¡Ay, te queda diviiiiiiiiiino!", mientras que nuestra cara de culo frente al espejo y una pequeña multitud de compradoras pululantes y chusmas con expresión horrorizada demuestran lo contrario.

Pero los que más me fastidian son los comentarios innecesarios, aquellos que no aportan nada al tema de conversación. Peor aún: se presentan como una acotación apenas relacionada con el tema discutido pero, si los analizamos con un poco de cuidado, pueden llegar a generar una reacción que contemple una cachetada al interlocutor.

Si no me equivoco, fue cerca del martes veinte de Septiembre que estaba yo, tranquila, almorzando en la cocina de mi trabajo, cuando pasó mi jefa a arreglar su mate. Quiero aclarar que si recuerdo la fecha, no es porque haya desarrollado una fijación acerca de este episodio, sino que la conversación giró en torno a un evento del fin de semana anterior con fecha y hora: un cumpleaños de quince al que ambas habíamos asistido.

Luego de una breve conversación cordial aunque poco interesante y entusiasta sobre la comida, música, souvenirs y otros detalles de la fiesta, mi jefa me dice: "¡Ay, encima -la quinceañera- estaba divina! Preciosa con ese vestido... Es que es tan linda" y no contenta con mi honesta concordancia con este punto agrega: "Y yo le dije a -madre de la quinceañera- que estaban todos muy bien vestidos. Que que suerte ¿no? Estaban todos bien arreglados, porque viste que en una fiesta...".

Me limité a mirarla, asentí levemente, y seguí comiendo muy concentrada en el plato que tenía adelante. Por un segundo fantaseé en darle a entender lo inútil y vacío de su comentario, pero decidí que iba a llevar a una discusión interminable de puntos de vista opuestos, por lo que desistí de tal objetivo.

Pero no fue hasta que se retiró con su mate listo para arrancar una nueva ronda, cuando me di cuenta de la real y horrible pelotudez que había dicho. ¿Qué fue lo que quiso decir? ¿Que una persona "mal vestida" en una fiesta de largo te opaca el momento feliz que es en teoría ese festejo? Y, si queremos ser malos, ¿qué entiende por "muy bien vestidos"? En mi mesa había una chica vestida con un vestido mini completamente cubierto de lentejuelas plateadas y creo que la única razón que le evitaba ser la personificación de una bola disco era el hecho de que tenía un cuerpo infartante. Pero... ¿quién me autoriza a decir si es correcto o no para el evento? ¿Con qué vara midió para hacer esa aclaración? ¿Con qué vara mide entonces todo lo que la rodea?

Bien podría haber dicho: "Que bueno que todos la pasaron bien" o "Que bueno que la comida estuvo genial" o incluso, aunque un poco bizarro, "qué bueno que no se prendió fuego ningún centro de mesa"... Pero no, eligió decir "Que bueno que estaban todos bien arreglados"...

No sé ni cómo terminar esto... Que se yo... Comentarios estúpidos parece que sí, que hay de todos los tamaños, colores, gustos y categorías. Pero hacía rato que no escuchaba un comentario tan pelotudo dicho con tanta naturalidad.

jueves, 28 de julio de 2011

El Facebook es una HERRAMIENTA, no una conspiración contra el ser humano.

Hay dos tipos de personas que me enervan (y perdón si hiero susceptibilidades): los que piensan que el Facebook es lo más y creen que cambió sus vidas y postean cuanto estado de ánimo tienen y TODO lo viven a través de Facebook; y los que creen que el Facebook está destinado a robarnos información para cagarnos la vida.

Hoy un tipo (al que no conozco, estas son las cosas que hace el Facebook en la vida de una) escribió en el muro de un contacto mío que "es un papelón y una falta de respeto para con los usuarios" respecto del hecho de que Facebook publica los teléfonos en el perfil.

Punto número uno: si tu teléfono figura en tu perfil es porque vos lo pusiste ahí. Ahora, si no leíste lo que pasa con lo que publicás en tu perfil, es tu problema.

Punto número dos: si por alguna puta casualidad se te publicó sólo porque, digamos, empezaste a usar la página desde un celular (cosa que no pasa, porque yo lo uso desde el celular y nunca se me cargó nada) hablamos de otra cosa. Ahora, si después de haberte conectado desde tu celular no chequeaste algo que parece casi probable a suceder, es tu problema.

Punto número tres: el Facebook ofrece una valiosa configuración de privacidad para que puedas decidir quién ve tu información. Es más podés incluso "hacerte invisible" para que nadie pueda siquiera enviarte una solicitud de amistad. Ahora, si te dio paja poner a configurar tu privacidad de cuenta, es tu problema.

Punto número cuatro: el Facebook cambia constantemente y a veces se hace difícil seguirle el ritmo. De todas maneras, siempre que se genera un cambio importante (y a veces ni tan importante) cuando entrás al inicio, antes de ver las publicaciones , te aparece una página con la explicación del cambio o, en su defecto, un cartel en el inicio antes de las publicaciones. Ahora, si elegiste no leerlo porque las publicaciones en muro de tus amigos son mucho más urgentes, es tu problema.

Punto número cinco: Quizás no sabías que todas estas cosas estaban en el Facebook porque te abriste la página porque te dijo un compañero de trabajo que si lo hacías te mostraba las fotos de su moto restaurada y no te detuviste a investigar (un poco nomás) en donde te estabas metiendo. Ahora... Esto es un problema más grande... Digamos que es nuestro problema.

Desde que salió Internet vienen hinchando las pelotas con el tema de la privacidad, la realidad es que es verdad, es complicado y peligroso. Principalmente porque Internet permite conectarse con otras computadoras y, hacker de por medio, bastantes estragos pueden hacerse. La responsabilidad está en cada uno en decidir qué información poner. Si posteás en tu facebook (y no configurás tu cuenta correctamente) un video de recorrido interno de tu casa, para mostrarle a tu prima en Rusia que lindo que decoraste tu departamento, le estás abriendo la puerta a mucha gente que puede ver el video diez, quince o veinte veces y aprender como recorrerla en la oscuridad. Si ponés la información de dónde estudiás, trabajás, comés, vivís y no verificás que quien vea esta información sea alguien conocido, estás dando tus posibles paraderos de un día normal. Ni hablar de los "estados" en el muro del estilo: "Yendo a lo de mi prima" o "En Frawen's con las chicas". Ojo, yo quizás peque de imprudente en e Facebook, pero no tiro la piedra y escondo la mano.

Estoy harta de la gente que dice que Facebook es el medio del secuestro infantil. Es verdad, facilita un poco el asunto si el blanco es imprudente, pero es tan útil para tal como los registros de teléfono, seguimiento o incluso hacer contacto cara a cara en algún lugar. El problema es que la mitad de los padres no tienen ni idea de qué ponen sus hijos y probablemente tampoco manejen muy bien internet, por lo que... Bueno, entramos ya a un asunto más complicado relacionado con la accesibilidad de internet en la actualidad... Y no tengo ganas de escribir tanto.

Así que, para resumir, a vos que decís que el Facebook es un desastre cómo maneja la información, pero sin embargo tenés una página y no verificás la privacidad, a vos que te quejás de que se vea tu información en Facebook pero te encanta mirar todas las fotos de la prima del vecino de tu amiga en bikini, a vos que en este momento debés pensar que soy una fanática de Facebook porque no entendiste nada, a vos te digo: el Facebook es una herramienta, no tiene la capacidad de sacar de tu computadora una foto tuya vestido de gitana borracho y subirla (a lo sumo alguien te quiere cagar la vida, pero no el facebook), no tiene la capacidad de decidir si es más seguro para vos o no publicar tu teléfono y, por último te digo a vos, paranoico, que si alguien realmente quiere tu información va a conseguirla, CON o SIN Facebook.

jueves, 10 de marzo de 2011

Y sí...



Lo gracioso es que este dibujo salió, más o menos, aceptable. La frase se refiere al dibujo ilustrado en esta imagen (dibujo en el dibujo) que no escaneo porque no está pasado a tinta y el lápiz no se ve. Y porque no me gusta, ya. Obsérvese el detalle de la mano, es decir, que no tiene detalle alguno, porque me cuesta dibujar manos... En fin, C'est la vie!

jueves, 3 de marzo de 2011

Ufffff

Este va a ser un año movidito...

¡Qué bueno!

lunes, 28 de febrero de 2011

Pregunta

¿Qué tienen en común una botella de vino, un cepillo de dientes, un trapo, un especiero, un pincel redondo, una caja de té, un imán, un marcador indeleble, una tijera, un encendedor y un cenicero?

Qué por alguna razón todos están en la mesada de mi cocina.

martes, 22 de febrero de 2011

¿Algún día volveré a escribir?

Paso cada tanto por acá... Lo miró, lo leo, leo los comentarios... Hace unos días me animé a mostrárselo a mi mamá...

¿Volveré a encontrar algo que me inspire a escribir? Como se habrán dado cuenta, no requiero de asuntos muy profundos... Algo... Alguito... Un poquitito nomás...

lunes, 15 de noviembre de 2010

PC portátil.

Muchas cosas de la tecnología me gustan. Corrijo: muchas cosas de la tecnología INNECESARIAS PARA MI VIDA me gustan. De ahí a que esté dispuesta a pagarlas, es otra cosa.

Siempre me gustaron las laptops, notebooks o como quiera que se llamen. A pesar de sus teclados comprimidos y de sus mouses táctiles y cienciaficcioneros, me parece divertido (si si, "divertido") poder abrir archivos de tu computadora en cualquier lado. Es un concepto medio ganso, pero lo tengo desde los 10 años, cuando mi mamá se compró una y me la prestaba para escribir boludeces en el word y jugar jueguitos.

A pesar de mi aprecio por estos objetos y de que la mayoría de los profesionales e incluso estudiantes de mi carrera tienen una (estudio diseño gráfico, por si no sabían), me dije que hasta que verdaderamente la necesitara, no iba a comprarme una. Es mucho dinero para algo que no sé para qué voy a usar. De más está aclarar que dinero para una notebook no tengo, pero como dice el amigo Kevin, "Soñar no cuesta nada".

Pero hoy, por una situación de lo más pava, me hubiese gustado tener una. Las últimas tres noches, a la hora de dormir ya envuelta en el acolchado y control remoto en la mano, me agarró la inspiración de cosas para escribir y me dije que qué bueno, que al fin iba a poder escribir algo en el blog que tenía abandonado. El problema es que escribir en papel, cuando tengo esos arranques de "inspiración" (es muy cursi llamarlo así, pero no se me ocurre otra manera) me lleva más tiempo y la mano va muy lenta con respecto al pensamiento. Y la verdad es que, levantarme, prender la computadora y sentarme a escribir, no era un panorama muy favorable para mis ánimos.

Así que no escribí.

Recién me acabo de sentar acá y me encontré sin poder largar ninguna de las ideas que había tenido. Y me dio bronca. Y caí en la estupidez de decir: "Si tuviera una portátil...". Pero la realidad, ahora a la finalización de este post, me encuentro escribiendo. Por lo tanto seguiré a la espera de esa ficticia necesidad de uno de esos adminículos, aunque sus preciosas cubiertas estampadas me guiñen los ojos desde las vidrieras y los catálogos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Este clima de locos

Ayer me cagué de calor... Hoy está bastante fresco... ¿Qué se supone que es esto?


(Si, realmente estoy escribiendo por escribir algo...)

martes, 28 de septiembre de 2010

Como no sé qué escribir...

... pongo algo que escribí hace ya... Siete u ocho años. Delirios adolescentes, pequeños relatos, pequeñas imágenes... Es lo que hay.

Me encontraste en 9 y 45. Yo caminaba aburrida como suelo hacer los lunes, porque nunca tengo nada que hacer. Hacía frío y yo llevaba mi saco negro. Ese que yo adoro. Andaba despreocupada cuando de repente te detuviste frente a mí y me agarraste del brazo para apartarme a un costado. Y empezaste a hablar. Empezaste a hablar las palabras más dulces que nunca había escuchado. Me pediste perdón. Me dijiste que yo ya sabía cómo eras cuando te levantabas demasiado temprano. Quise hablar pero no me dejaste. Explicaste que necesitabas hablar, que necesitabas decirme demasiadas cosas. Me dijiste que planeabas llamarme por teléfono esa noche pero que ahora que me habías encontrado habías decidido decírmelo en la cara. ¡Si sólo me hubieras dejado hablar en algún momento, las cosas para vos hubieran sido mucho más simples! Pero no, seguiste hablando sin darte cuenta que yo tenía algo urgente por decirte. Me dijiste que no habías querido tratarme así de mal. Te justificaste diciendo que te dolía la cabeza, que habías tenido un mal día. Seguiste así y no me dejabas hablar. Te tenía que decir algo muy importante. Hablaste otros veinte minutos en los cuáles yo no sabía qué cuernos hacer hasta que de repente se me dio la oportunidad cuando me preguntaste “¿Me entendés?”. Y yo, poniendo la mejor cara te dije lo que vos no me dejabas decirte por tu desesperación: “Te entiendo, pero... Flaco, nosotros no nos conocemos”.

viernes, 3 de septiembre de 2010

En las sierras...

No creo que vaya a escribir mucho estos días... Estoy en Tandil con mis madres, descansando y de pequeño retiro espiritual...

Tanta belleza...

jueves, 26 de agosto de 2010

Despertador.

Cuando descubrí que en los celulares una podía cambiarle el nombre a cada alarma que ponía, me divertí mucho. Comencé a inventarme frases para despertarme a la mañana, "¡Buen día!" "Good morning sunshine" etc.

Ayer a la noche, cuando fue a setear el despertador del celular, me quede mirando. Desde que lo compré, nunca le puse mensaje al despertador y la palabra ALARMA no era muy simpática que digamos. Pensé casi nada y, casi impulsivamente, puse: "Buen día hermosa!".

Al principio me dije que era una tonta, que era una de las cosas más bobas que había hecho. Buen día hermosa... Buen día hermosa... A medida que lo fui repitiendo para adentro, me fui sintiendo más tibia, como si alguien me estuviese abrazando.

Y ahí me di cuenta: la que me abrazaba era yo. Estas son las pequeñas cosas con las que demostramos que nos queremos, que nos cuidamos y que nos valoramos. Lamentablemente, tendemos a reírnos de estas cosas, e incluso a no realizarlas jamás.

"Buen día hermosa!"

martes, 24 de agosto de 2010

Días hermosos...

Lo días tan bellos y templados como hoy me producen dos efectos. Uno: como me hace acordar a las vacaciones de verano, me siento relajada y libre. Dos: como me hace acordar a las vacaciones de verano, supongo que no hay facultad y me atraso en los trabajos.

No me importa.

C'est la vie!

¡Feliz día hermoso para todos!

jueves, 19 de agosto de 2010

Llegó el jueves...

Tengo todos mis horarios acomodados de manera tal que, excluyendo cambios improvisados del trabajo, mi fin de semana empieza el jueves a las ocho de la noche y termina el lunes antes de irme a dormir. Ustedes dirán "no entiendo de qué te quejás". Aclaro: no me quejo.

Lo primero que tienen que entender es que nunca, pero NUNCA, fui muchacha de pocas actividades. Desde pequeña me vi involucrada en actividades extra escolares, principalmente artísticas y muy pocas de índole "física". Incluso el año pasado, en el que cursé sólo una materia de la facultad, me las arreglé para atiborrar mi grilla horaria de manera tal que el tiempo libre era poco.

Este año decidí que, sin importar la cantidad de actividades que iba a realizar, todas iban a ocupar no más de cuatro días de la semana. Logré hacerlo en tres. En el acotado período entre el martes y el jueves logré ubicar:

Taller 3 (facultad) - dos clases semanales de tres horas cada una.
Tecnología 3 (facultad) - teórico y práctico en cuatro horas semanales.
Trabajo (acotadísimo) - siete horas semanales (mínimo, aunque poco usual).
Teatro (es un placer pero ocupa tiempo) - una clase semanal, tres a cuatro horas.
Danzas (otro placer) - dos clases, de una hora y media cada una.

A todo esto hay que sumarle el tiempo de reunión para trabajos prácticos: prácticamente hago malabares para intentar encastrarlos dentro de estos tres días, ya que por nada del mundo quiero ocupar mis días de fin de semana extra, ni hablar en el fin de semana per sei. Aclaro que tampoco es que me rasco el higo lunes y viernes, los aprovecho para realizar trabajos de diseño freelance, salir a comprar las cosas para arreglar mi casa, limpiar, lavar ropa, aprender textos para teatro, etc.

Esta semana sufrió todos los coletazos de la semana anterior, catastrófica por ser la "vuelta al cole" después de unas vacaciones relajadísimas puerta adentro. Caos en el trabajo, nuevos prácticos bien pesados y los dolores musculares, que una pensaba que luego de un mes y medio de clases de danzas iban a pasar. Para que comprendan, creo que si saco un promedio del lunes a la noche al jueves a la mañana, dormí cuatro horas y media por día, cosa nada buena en mi persona, que necesito al menos seis para saludarte con una sonrisa.

Pero hoy llegó el jueves y nada importa más. Hay sol, hay buena temperatura y, lo mejor de todo, me las arreglé para no atrasarme en mis tareas, para llegar limpia al jueves a la noche. Si hoy, a las ocho de la noche, sienten un cosquilleo detrás de las orejas, soy yo que desde mi casa estoy gritando bien fuerte: ¡FELIZ FIN DE SEMANA!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Princecitas macabras.

Soy una persona asidua a mirar realities de diversos tipos, no tanto del estilo de Gran Hermano, pero sí más del estilo de America's Best Dance Crew, America's Next Top model, Shear Genius, Project Runway, etc. También suelo engancharme con esas versiones bizarras de realities tales como la Superniñera, el que cambian a los adolescentes de casa, etc. Pero nunca había visto algo así.

Lamentablemente no puedo encontrar el nombre del programa ni en qué canal lo vi, pero se trata de un programa sobre nenas y nenes que participan en concursos de belleza infantiles.

Es realmente... Lamentable. Primero y principal, los jueces y organizadores de esos concursos creen que están haciendo un bien a la humanidad y creen que hacer que nenas y nenes de 2 años hagan poses sexys es genial. Curiosamente, creo que de todos estos eventos, son los personajes menos dañinos.

Los padres, mejor dicho, las madres y abuelas (porque hay que reconocer que la mayoría de las veces los padres acompañan con un poco de resignación) son una raza aparte. Quitando de lado a nenas más grandes, digamos de 8 y 9 años que REALMENTE (sí sí, REALMENTE) quieren realizarlo, me da asco ver como muchas veces obligan a las nenas a ponerse esos vestidos horrendos. Maquillar a una nena de tres años ya de por sí me parece un poco bizarro, pero recuerdo también que cuando era chica me gustaba maquillarme con las cosas de mi mamá, así que no sería tan grave, muchas lo hemos hecho y algunos varones también. Pero me parece desagradable, repito, DESAGRADABLE, rociar o untar a la criatura con autobronceantes, DEPILAR a la criatura (que no debe tener más que una pequeña pelusita en las piernas) y el hecho de colocarle uñas esculpidas o postizas a un ser que ni siquiera sabe atarse los cordones me parece una paparruchada.

Tratando de encontrar el programa o el canal que lo emitía me encontré con muchas opiniones que ya pueden imaginarse: que es una barbaridad, que forjan la mente de las nenas de una manera perversa que desfiguran la belleza natural y que, lamentablemente, quitan la diversión de ser niño a tan corta edad. Estoy muy de acuerdo con la gran mayoría de esas opiniones.

Pero hay algo que me da miedo, mucho miedo. Más que los jueces inútiles, más que las obsesivas madres... Existen niñas de no más de cuatro años, que EXIGEN la manicura, que no van a ir al concurso a menos que se pongan el vestido que ellas quieren, que gritan a sus madres que ellas son feas, que se creen realmente que son las pequeñas reinas de ese bizarro y siniestro mundo de fantasía y dan órdenes mediante las más crudas rabietas que haya visto.

¿Qué es todo esto? ¿A qué punto estamos queriendo llegar?

viernes, 30 de julio de 2010

Pobreaburrida reportándose.

Informe del receso invernal

1) Pasé MUCHÍSIMO tiempo sola. Y también muchísimo tiempo en mi casa. ¿Eso está bien? Mmmm... Creo que sí.

2) Empecé clases de danza contemporánea. Me duele TODO el cuerpo, pero tenía tantas ganas de bailar...

3) Me dediqué un poco a mi casa: compré unos almohadones y un velador para la pieza (aunque todavía duerma en un colchón en el piso... Larga historia), fui al supermercado, puse unas lámparas (de papel) para tapar un poco los cables y encargué el piso para sacar la alfombra mugrosa de la pieza. De los 10 colores de piso flotante es el único que no tenían en el lugar de pisos y que se pedía por encargo. Pero no importa. Ya va a llegar.

4) Tejí dos bufandas: una para mi mamá y una para mí. Es verdad, después me volé con la lana que me sobró haciendo guirnaldas bizarras al crochet... Pero para mí que van a servir para algo.

5) Lavé MUCHAS tandas de ropa. Cabe aclarar que mi lavarropas está un poco viejito y si pongo a lavar un jean no puedo poner más que 6 o 7 pares de medias.

6) Recibí dos sorpresas de dos ramas diferentes de mi familia: una buena y una... Bueno, no tan buena. Pero no importa, yo creo que va a estar todo bien.

7) Me conocí un poco más... Y estuvo bueno.

Conclusión: sumando todo lo mencionado a otros factores no mencionados, Pobreaburrida puede decir que ha sido un receso placentero, en promedio tranquilo, tan agradable como estar echada en el living mirando una película coreana un sábado al mediodía.

Ah, post data: mi gata (cada día más loca) encontró una nueva cucha, un placarcito al final del pasillo, sobre un bolso de viaje... Ya tiene acuchado el sillón, debajo del cubo de madera que sostiene el televisor y una cuevita que queda entre una pared y una tabla de madera... Es rara.

lunes, 19 de julio de 2010

Sorpresas.

Mucha, pero mucha, pero MUCHA gente de mi pasado está volviendo a mi vida de maneras muy agradables... Estoy sorprendida. Ya veré qué puedo contar...

(Hace mucho que no escribo algo... Pobreaburridense. Yo creo que va a aparecer cuando tenga que aparecer.)

jueves, 15 de julio de 2010

Prestado

A la voz de "Felicitaciones Argentina", de la mano de http://malaimagen.blogspot.com/
Muy contenta.

miércoles, 23 de junio de 2010

De barrios y pantuflas.

Siempre viví en casas que tenían, una cuadra a la redonda, todo lo que urgentemente puedo llegar a necesitar. Cuando vivía con mi mamá, tenía, a menos de una cuadra, dos kioscos, una farmacia, una verdulería, una pizzería, un locutorio con cyber y, como si fuera poco, un hospital. Cuando me mudé sola por primera vez, es decir, fuera de la casa de mi madre, tenía a la misma distancia, un minimercado, dos kioscos, dos verdulerías, una carnicería, una farmacia, una veterinaria, una relojería y un locutorio con cyber y kiosco.

Otro punto a mencionar para el desarrollo de esta entrada es que, si estoy en mi casa, paso el 80% del tiempo en pijama. Sí, no importa qué es lo que esté haciendo, es una costumbre adoptada de mi época del colegio: volvía de la escuela y, al menos, me cambiaba el jean del uniforme por los pantalones del pijama. Ni hablar si me despertaba y sabía que no tenía que salir más... En esa ocasión, el pijama es lo único que mi cuerpo adormecido identificaba como ropa.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, podrán ustedes deducir la cantidad de veces que, juntando el tiempo que estoy en pijama y la cercanía de las necesidades básicas, he salido a la calle en pantuflas y pantalón pijamesco, pseudo-tapado por la campera en casos de frío.

Ahora vivo en pleno centro de la ciudad. Pleno centro. Tengo todo a mi alcance. Salir a comprar un atado de puchos significa encontrarme con los oficinistas apurados para llegar al trabajo, con los adolescentes hormonados histeriqueándose sin ton ni son, con las señoras hechas y derechas que le compran un calzoncillo de Kevingston a su hijo varón. Todos creerían que mi hábito de salir en pijama a la calle iba a menguar. Pero no.

Hoy me desperté a las 9 de la mañana. Me lavé la cara, me lavé los dientes, me puse el pantalón del pijama, las pantuflas y la campera y salí a comprar unas facturas para el desayuno. Es cierto, la panadería está a media cuadra, pero con el tránsito de gente que hay en esta zona, equivale a caminar 15 cuadras con esa vestimenta en un barrio común.

No pudo importarme menos. Sí, vivo en pleno centro de la ciudad. Pero no deja de ser un barrio, el barrio en donde vivo, el barrio donde está mi casa. Y ningún oficinista, ningún adolescente ni ninguna señora con bolsita de Kevingston va a hacerme dejar de ser quien soy: lisa y llanamente una pancha despreocupada.

jueves, 17 de junio de 2010

Dudas...

Desde que agregaron esta nueva herramienta de las plantillas locas al blogger estoy dudando en cambiar el fondo de mi blog por uno que me gustó... Pero no me animo. Tengo miedo de querer volver a la vista que tengo ahora y ya no existe la opción de guardar plantilla... O al menos no la encuentro... No lo sé. Sigo en la duda... Vamos a ver qué pasa.

martes, 15 de junio de 2010

Che...

...tendría que escribir algo. Mas que "tendría" prefiero decir "gustaría". Pero tengo, no, perdón, elijo estudiar para el parcial de mañana, elijo lavar un poco de ropa y ordenar un poco la casa...

Y darme una pequeña vueltecita por acá, claro que sí.