viernes, 22 de octubre de 2010

Señora...

Entiendo ciertos formalismos. No estoy de acuerdo, no los comparto, pero digamos que en cierta forma los soporto. Hay ciertas cosas que una no va a cambiar. Saludar a cuanta madre conozcamos en el día de la madre es un formalismo que no comparto, pero lo soporto. El día de la madre es para festejar a la madre propia y, en algunos casos, también a las abuelas. Tías... Puedo llegar a mandar un mensaje. Pero hasta ahí. Hay que cumplir el formalismo, pero tampoco caer en el vicio.

Llamar para pedir algo por teléfono, me crispa un poco los nervios. No porque me moleste pedir cosas por teléfono, no porque me alteren los malos entendidos de pedidos sino por la pequeña comezón del cierre de la conversación a la voz de: "Muchas gracias señora, ya se lo envíamos".

Señora. Señora. Veintitrés años y ya soy "señora". Entiendo y acepto este trato por teléfono, reconozco que el vendedor no me está viendo la cara y que mi voz puede sonar mucho más grave que la mayoría de las veintitantas que hay dando vueltas.

Ahora, que una gila de Burguer King, que claramente tiene seis años más que yo, me entregue mi pedido y me diga "Acá tiene, que lo disfrute", cuando claramente me está viendo en la puerta de mi casa, en musculosa, pantalón de pijama rosa con lechuzas, y claramente puede advertir que NO soy una señora, me indigna.

Señora las pelotas. Señora decile a la amiga de tu mamá cuando la saludes para el día de la madre.

lunes, 4 de octubre de 2010

Me molesta...

...la gente que dice "Setiembre". No, no y no. SePtiembre, por favor, pronuncien la P.

El caso opuesto es la gente que dice psicoanálisis pronunciando la P. Seguro que son los mismos que dicen "setiembre"...

Por favor: cambien la P de palabra. Pobreaburrida se los agradece.

martes, 28 de septiembre de 2010

Como no sé qué escribir...

... pongo algo que escribí hace ya... Siete u ocho años. Delirios adolescentes, pequeños relatos, pequeñas imágenes... Es lo que hay.

Me encontraste en 9 y 45. Yo caminaba aburrida como suelo hacer los lunes, porque nunca tengo nada que hacer. Hacía frío y yo llevaba mi saco negro. Ese que yo adoro. Andaba despreocupada cuando de repente te detuviste frente a mí y me agarraste del brazo para apartarme a un costado. Y empezaste a hablar. Empezaste a hablar las palabras más dulces que nunca había escuchado. Me pediste perdón. Me dijiste que yo ya sabía cómo eras cuando te levantabas demasiado temprano. Quise hablar pero no me dejaste. Explicaste que necesitabas hablar, que necesitabas decirme demasiadas cosas. Me dijiste que planeabas llamarme por teléfono esa noche pero que ahora que me habías encontrado habías decidido decírmelo en la cara. ¡Si sólo me hubieras dejado hablar en algún momento, las cosas para vos hubieran sido mucho más simples! Pero no, seguiste hablando sin darte cuenta que yo tenía algo urgente por decirte. Me dijiste que no habías querido tratarme así de mal. Te justificaste diciendo que te dolía la cabeza, que habías tenido un mal día. Seguiste así y no me dejabas hablar. Te tenía que decir algo muy importante. Hablaste otros veinte minutos en los cuáles yo no sabía qué cuernos hacer hasta que de repente se me dio la oportunidad cuando me preguntaste “¿Me entendés?”. Y yo, poniendo la mejor cara te dije lo que vos no me dejabas decirte por tu desesperación: “Te entiendo, pero... Flaco, nosotros no nos conocemos”.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿Y de qué escribo?

La verdad es que no estuve entrando... Porque no se me ocurre qué escribir. No se me ocurren episodios graciosos, ni una reseña sobre mi viaje a Tandil... Lo único que puedo contar por ahora es que leí "Crepúsculo", el libro de los vampiros adolescentes. No es una joya literaria, lo admito, pero me lo leí en poquísimos días como una vampiresa sedienta y en tres días me ví las tres películas... Lo que puede hacer un best seller, pobreaburrida se los demuestra.

viernes, 3 de septiembre de 2010

En las sierras...

No creo que vaya a escribir mucho estos días... Estoy en Tandil con mis madres, descansando y de pequeño retiro espiritual...

Tanta belleza...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cumpleaños


¡Y ni un puto descuento!

martes, 31 de agosto de 2010

Vísperas.

Estoy a la espera de la llegada de mi cumpleaños número veintitrés. Sí sí, soy una nena, prácticamente todo el mundo me lo dice, pero básicamente porque no luzco como una "nena" de veintitrés, sino de bastante más. Igual, si soy sincera, no relaciono eso con algo negativo, no me parece que este destruida. La edad no es algo tan terrible como la mayoría piensa.

El año pasado, si no me equivoco el mismo día que hoy, hice un post alusivo a mis cumpleaños (es éste). Lo acabo de releer y reafirmo mi decisión de festejo de cumpleaños: no lo voy a festejar.

Hoy vienen unos compañeros de la facultad a cenar, sólo porque miamiga Carola me hinchó las pelotas para que hagamos al menos una pequeña celebración. Mañana, quien quiera pasar a darme un beso y tomar unos mates, está bienvenido, pero no crean que voy a hacer mucha parafernalia. A las siete de la tarde me subo a un micro rumbo a Tandil a festejar mi cumpleaños (y el de una de mis madres) con mis madres. Este año he decidido regalarme unas pequeñas vacaciones improvisadas.

Qué relajo...