jueves, 26 de agosto de 2010

Despertador.

Cuando descubrí que en los celulares una podía cambiarle el nombre a cada alarma que ponía, me divertí mucho. Comencé a inventarme frases para despertarme a la mañana, "¡Buen día!" "Good morning sunshine" etc.

Ayer a la noche, cuando fue a setear el despertador del celular, me quede mirando. Desde que lo compré, nunca le puse mensaje al despertador y la palabra ALARMA no era muy simpática que digamos. Pensé casi nada y, casi impulsivamente, puse: "Buen día hermosa!".

Al principio me dije que era una tonta, que era una de las cosas más bobas que había hecho. Buen día hermosa... Buen día hermosa... A medida que lo fui repitiendo para adentro, me fui sintiendo más tibia, como si alguien me estuviese abrazando.

Y ahí me di cuenta: la que me abrazaba era yo. Estas son las pequeñas cosas con las que demostramos que nos queremos, que nos cuidamos y que nos valoramos. Lamentablemente, tendemos a reírnos de estas cosas, e incluso a no realizarlas jamás.

"Buen día hermosa!"

martes, 24 de agosto de 2010

Días hermosos...

Lo días tan bellos y templados como hoy me producen dos efectos. Uno: como me hace acordar a las vacaciones de verano, me siento relajada y libre. Dos: como me hace acordar a las vacaciones de verano, supongo que no hay facultad y me atraso en los trabajos.

No me importa.

C'est la vie!

¡Feliz día hermoso para todos!

lunes, 23 de agosto de 2010

¡Grande Willy!

"Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado...

Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas...

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma... Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida, y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuando será la ultima vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodean tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve...

Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias... Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben como demostrarlo...

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla."

William Shakespeare

jueves, 19 de agosto de 2010

Llegó el jueves...

Tengo todos mis horarios acomodados de manera tal que, excluyendo cambios improvisados del trabajo, mi fin de semana empieza el jueves a las ocho de la noche y termina el lunes antes de irme a dormir. Ustedes dirán "no entiendo de qué te quejás". Aclaro: no me quejo.

Lo primero que tienen que entender es que nunca, pero NUNCA, fui muchacha de pocas actividades. Desde pequeña me vi involucrada en actividades extra escolares, principalmente artísticas y muy pocas de índole "física". Incluso el año pasado, en el que cursé sólo una materia de la facultad, me las arreglé para atiborrar mi grilla horaria de manera tal que el tiempo libre era poco.

Este año decidí que, sin importar la cantidad de actividades que iba a realizar, todas iban a ocupar no más de cuatro días de la semana. Logré hacerlo en tres. En el acotado período entre el martes y el jueves logré ubicar:

Taller 3 (facultad) - dos clases semanales de tres horas cada una.
Tecnología 3 (facultad) - teórico y práctico en cuatro horas semanales.
Trabajo (acotadísimo) - siete horas semanales (mínimo, aunque poco usual).
Teatro (es un placer pero ocupa tiempo) - una clase semanal, tres a cuatro horas.
Danzas (otro placer) - dos clases, de una hora y media cada una.

A todo esto hay que sumarle el tiempo de reunión para trabajos prácticos: prácticamente hago malabares para intentar encastrarlos dentro de estos tres días, ya que por nada del mundo quiero ocupar mis días de fin de semana extra, ni hablar en el fin de semana per sei. Aclaro que tampoco es que me rasco el higo lunes y viernes, los aprovecho para realizar trabajos de diseño freelance, salir a comprar las cosas para arreglar mi casa, limpiar, lavar ropa, aprender textos para teatro, etc.

Esta semana sufrió todos los coletazos de la semana anterior, catastrófica por ser la "vuelta al cole" después de unas vacaciones relajadísimas puerta adentro. Caos en el trabajo, nuevos prácticos bien pesados y los dolores musculares, que una pensaba que luego de un mes y medio de clases de danzas iban a pasar. Para que comprendan, creo que si saco un promedio del lunes a la noche al jueves a la mañana, dormí cuatro horas y media por día, cosa nada buena en mi persona, que necesito al menos seis para saludarte con una sonrisa.

Pero hoy llegó el jueves y nada importa más. Hay sol, hay buena temperatura y, lo mejor de todo, me las arreglé para no atrasarme en mis tareas, para llegar limpia al jueves a la noche. Si hoy, a las ocho de la noche, sienten un cosquilleo detrás de las orejas, soy yo que desde mi casa estoy gritando bien fuerte: ¡FELIZ FIN DE SEMANA!

martes, 17 de agosto de 2010

Aguitaaaaaaaaa...

El día domingo, volvía a mi casa muy tranquila, a las 12 de la noche junto a una amiga, cuando me di cuenta que una sorpresa me esperaba en el pasillo de mi piso: una pequeña inundación. El agua venía desde el 7moC, a borbotones, para perderse lentamente en el primer hueco del ascensor. Toqué timbre, pero nadie contestó. Si soy sincera, no hice nada al respecto.

Dos horas después, más o menos, mi amiga dispuso su partida. Al salir al pasillo, las cosas seguían igual de mojadas, sólo que ahora aparecían vecinos molestos por el agua que, como una pasajera del ascensor, se instauraba en cada piso esperando ser bienvenida. El ascensor en cuestión consistía en un cubículo con una pequeña cascada incluida: nadie se animó a tomarlo. Mi amiga bajó por el otro ascensor, que parecía estar andando bien, aunque le pedí que me avisara cuando llegaba a la casa, aunque lo que me interesaba en realidad era saber si había llegado a la vereda. En este momento, tampoco hice mucho al respecto de mi pasillo inundado aunque esta vez puse diarios para evitar la llegada del agua a mi departamento y, más importante aún, al ascensor seco.

Ayer, feriado, me desperté más o menos a las 11, me hice un mate y me puse a leer un poco en la cama, muy tranquila. Tenía que ordenar la casa porque venían unas compañeras a hacer un práctico, pero tenía tiempo de sobra. Empecé a oír voces en el pasillo por lo que, cual vieja chusma, salí a mirar que pasaba. Estaban ahí el encargado del edificio, el propietario del departamento (la inquilina nunca supimos dónde estaba), un cerrajero y un vecino colaborador pero bastante metido. Había sucedido lo obvio: entraron a la fuerza y cerraron la llave de paso del agua. Con la puerta abierta pude ver que toda la casa tenía al menos cinco centímetros de agua. La verdad es que me dio un poco de pena.

Mientras limpiaba a trapo y balde el pasillo para dejarlo un poco seco (con la puerta de mi departamento bien abierta, escuchando música) vi al propietario, un chico común un poco más grande que yo, que lo único que quería hacer era cortarse los testículos ya que siendo un lunes feriado estaba fregándole el piso a una chica que no había cumplido con la regla del edificio de dejar un contacto que tenga la llave en caso de ausentarse más de cuarenta y ocho horas.

No sé si fue la comprensión hacia el pobre pibe, o hacia la chica cuyos muebles estaban empapados, o al ver que el muchacho no era muy hábil con el secador, pero amablemente le dije ¿Te ayudo? y me puse yo también a trapear en casa ajena.

Podemos decir que fui solidaria y muy amable y todo sería fantástico. Pero la verdad es que lo hice porque antes no había hecho nada para solucionarlo y sin embargo nada me había pasado. Fue una forma, quizás un poco exagerada, de decir "Gracias por no dejar que el agua pase el primer ascensor".

Hace diez minutos escuché a mi vecina salir del departamento. Pero no dije nada, de hecho tipeé despacito para que no me escuchara y viniera a preguntarme algo. Yo ayudo, no hay problema, pero nunca se sabe cómo pueden llegar a pegar estas noticias...

sábado, 14 de agosto de 2010

De esos días...

... en que me cuesta mucho despertarme. Creo que la ducha va a ser quien defina todo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

¡MALHUMOR!

Me pone de muy mal humor quedarme dormida como lo hice hoy. Realmente me mata... ¿Pero saben qué? No voy a dejar que me arruine el día.

Al infinito... ¡Y más allá!