lunes, 9 de agosto de 2010

Compartiendo nuevamente...

Fantástica película (o al menos a mi me gustó muuuucho)

viernes, 6 de agosto de 2010

Un día radical.

El día de ayer fue... Atareado. No tanto por la cantidad de cosas que hice sino por la poca cantidad de tiempo que tuve entre cada una de ellas. Digo poco por no decir nada de tiempo.

Arranqué luchando contra el despertador desde las seis de la mañana, adelantando la musiquita de a cada diez minutos para retrasar lo más posible mi levantada. Finalmente, siete menos cinco, me levanté para preparame un café, lavarme la cara y los dientes y abrirle la puerta al gasista a las siete y cuarto, que venía a arreglarme el calefón. El señor parecía estar completamente despierto e insistía en entablar una conversación conmigo. Me limité a escucharlo, taza en mano, pijama con lechuzas puesto, asintiendo o negando con la cabeza.

A las once de la mañana llegué a la facultad, tuvimos una charla con un periodista porque nuestro próximo práctico es diseñar un diario. Eso estuvo bien. De ahí me fui directo al trabajo. Ahí todo estuvo tranquilo, exceptuando que a las cuatro y media vino el chico de la casa de computadoras a arreglar por decimonovena vez el servidor, cosa que interrumpió y dejó inconclusos todos nuestros trabajos. Velozmente me puse las calzas (si si, CALZAS) y las remeras y me fui a la clase de danzas que, si bien estuvo bastante exigente físicamente, me divirtió cantidad.

Pero al volver caminando a mi casa a las ocho de la noche, una sorpresa me esperaba en la puerta de mi casa. Ruido de bombos, escenario, micrófono y algún que otro petardo. Y, por sobre todas las cosas, la marcha radical.

Aclaro de antemano que no tengo nada contra ningún partido político, basicamente porque no tengo mucho interés en política en general. Si este acto hubiese estado a cargo de los peronistas o del partido ecológico, estaría escribiendo lo mismo.

Vivo al lado de la sede de la Unión Cívica Radical. Mientras pedía permiso para poner la llave en la reja de entrada al edificio recordé que habían dejado unos papeles en todas las casas de la cuadra informando sobre este acto. Lo había olvidado por completo. En el momento en que estaba llegando a la puerta, comenzó a sonar el himno nacional. Me sentí completamente desorientada.

Los discursos se sucedieron uno detrás del otro, vociferados frente al micrófono y amplificados de tal manera que parecía como si el mismísimo Ricardo Alfonsín estuviese dándolo desde mi balcón o, incluso peor, desde mi propio living.

A las diez de la noche terminó el acto pero los ruidos del desarme del escenario continuaron hasta las doce. Una vez que terminó todo y pude envolverme en el silencio de mi cama intenté dormirme, pero los bombos de la marcha radical continuaron resonando en mi cabeza hasta alrededor de la una y media de la mañana.

¡Disfrútenla!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Princecitas macabras.

Soy una persona asidua a mirar realities de diversos tipos, no tanto del estilo de Gran Hermano, pero sí más del estilo de America's Best Dance Crew, America's Next Top model, Shear Genius, Project Runway, etc. También suelo engancharme con esas versiones bizarras de realities tales como la Superniñera, el que cambian a los adolescentes de casa, etc. Pero nunca había visto algo así.

Lamentablemente no puedo encontrar el nombre del programa ni en qué canal lo vi, pero se trata de un programa sobre nenas y nenes que participan en concursos de belleza infantiles.

Es realmente... Lamentable. Primero y principal, los jueces y organizadores de esos concursos creen que están haciendo un bien a la humanidad y creen que hacer que nenas y nenes de 2 años hagan poses sexys es genial. Curiosamente, creo que de todos estos eventos, son los personajes menos dañinos.

Los padres, mejor dicho, las madres y abuelas (porque hay que reconocer que la mayoría de las veces los padres acompañan con un poco de resignación) son una raza aparte. Quitando de lado a nenas más grandes, digamos de 8 y 9 años que REALMENTE (sí sí, REALMENTE) quieren realizarlo, me da asco ver como muchas veces obligan a las nenas a ponerse esos vestidos horrendos. Maquillar a una nena de tres años ya de por sí me parece un poco bizarro, pero recuerdo también que cuando era chica me gustaba maquillarme con las cosas de mi mamá, así que no sería tan grave, muchas lo hemos hecho y algunos varones también. Pero me parece desagradable, repito, DESAGRADABLE, rociar o untar a la criatura con autobronceantes, DEPILAR a la criatura (que no debe tener más que una pequeña pelusita en las piernas) y el hecho de colocarle uñas esculpidas o postizas a un ser que ni siquiera sabe atarse los cordones me parece una paparruchada.

Tratando de encontrar el programa o el canal que lo emitía me encontré con muchas opiniones que ya pueden imaginarse: que es una barbaridad, que forjan la mente de las nenas de una manera perversa que desfiguran la belleza natural y que, lamentablemente, quitan la diversión de ser niño a tan corta edad. Estoy muy de acuerdo con la gran mayoría de esas opiniones.

Pero hay algo que me da miedo, mucho miedo. Más que los jueces inútiles, más que las obsesivas madres... Existen niñas de no más de cuatro años, que EXIGEN la manicura, que no van a ir al concurso a menos que se pongan el vestido que ellas quieren, que gritan a sus madres que ellas son feas, que se creen realmente que son las pequeñas reinas de ese bizarro y siniestro mundo de fantasía y dan órdenes mediante las más crudas rabietas que haya visto.

¿Qué es todo esto? ¿A qué punto estamos queriendo llegar?

viernes, 30 de julio de 2010

Pobreaburrida reportándose.

Informe del receso invernal

1) Pasé MUCHÍSIMO tiempo sola. Y también muchísimo tiempo en mi casa. ¿Eso está bien? Mmmm... Creo que sí.

2) Empecé clases de danza contemporánea. Me duele TODO el cuerpo, pero tenía tantas ganas de bailar...

3) Me dediqué un poco a mi casa: compré unos almohadones y un velador para la pieza (aunque todavía duerma en un colchón en el piso... Larga historia), fui al supermercado, puse unas lámparas (de papel) para tapar un poco los cables y encargué el piso para sacar la alfombra mugrosa de la pieza. De los 10 colores de piso flotante es el único que no tenían en el lugar de pisos y que se pedía por encargo. Pero no importa. Ya va a llegar.

4) Tejí dos bufandas: una para mi mamá y una para mí. Es verdad, después me volé con la lana que me sobró haciendo guirnaldas bizarras al crochet... Pero para mí que van a servir para algo.

5) Lavé MUCHAS tandas de ropa. Cabe aclarar que mi lavarropas está un poco viejito y si pongo a lavar un jean no puedo poner más que 6 o 7 pares de medias.

6) Recibí dos sorpresas de dos ramas diferentes de mi familia: una buena y una... Bueno, no tan buena. Pero no importa, yo creo que va a estar todo bien.

7) Me conocí un poco más... Y estuvo bueno.

Conclusión: sumando todo lo mencionado a otros factores no mencionados, Pobreaburrida puede decir que ha sido un receso placentero, en promedio tranquilo, tan agradable como estar echada en el living mirando una película coreana un sábado al mediodía.

Ah, post data: mi gata (cada día más loca) encontró una nueva cucha, un placarcito al final del pasillo, sobre un bolso de viaje... Ya tiene acuchado el sillón, debajo del cubo de madera que sostiene el televisor y una cuevita que queda entre una pared y una tabla de madera... Es rara.

lunes, 19 de julio de 2010

Sorpresas.

Mucha, pero mucha, pero MUCHA gente de mi pasado está volviendo a mi vida de maneras muy agradables... Estoy sorprendida. Ya veré qué puedo contar...

(Hace mucho que no escribo algo... Pobreaburridense. Yo creo que va a aparecer cuando tenga que aparecer.)

jueves, 15 de julio de 2010

Prestado

A la voz de "Felicitaciones Argentina", de la mano de http://malaimagen.blogspot.com/
Muy contenta.

jueves, 1 de julio de 2010

7:34

Yo pensaba... Por ahí no era necesario hacer este esquicio tan temprano... La jornada va a durar seis horas... Es demasiado tiempo. Vamos a morir todos del aburrimiento...

7:36 de la mañana. No escribo más. Si no me apuro voy a llegar tarde... Y la verdad es, que a esta hora, no estoy dispuesta a andar a las corridas.